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6 cosas que tal vez no sabías y pueden incidir en la salud digestiva de tu bebé

Cuando el aparato digestivo del bebé se encuentra saludable, puede digerir bien los alimentos y absorber sus nutrientes. En este sentido, el rol del intestino es fundamental.

Muchas veces, creemos que la alimentación es lo único a tener en cuenta para asegurar la salud de nuestro bebé. Sin embargo, de acuerdo a la guía Salud intestinal en los primeros años de vida publicada por Essential Knowledge Briefings, es importante estar atentos a otros factores. ¡Te contamos cuáles son!

#1 La importancia de la flora intestinal

Con el fin de prevenir la deshidratación o la desnutrición, el intestino asegura la digestión y absorción de los nutrientes y líquidos necesarios.

Dentro de él, habita un conjunto de bacterias al que se conoce como flora o microbiota intestinal y que desempeña un rol crucial, ya que contribuye al procesamiento eficiente de los nutrientes, incluidos aquellos que el intestino no puede digerir por sí mismo como la fibra. Por otro lado, constituye una barrera contra agentes infecciosos, protegiendo al organismo de posibles enfermedades.

Para que la salud digestiva del bebé sea óptima, su intestino debe estar sano, lo cual se asocia a una flora intestinal estable, equilibrada y con una gran diversidad de microorganismos. Esta composición varía según cada persona.

#2 ¿Qué sucede durante el embarazo?

La microbiota se crea en la primera etapa de la vida, por lo que ya desde la panza se genera en el feto. Si bien antes se creía que el feto era estéril, es decir, que no estaba expuesto a ningún microorganismo, varios estudios demostraron que la exposición ya empieza a darse en el útero.

Durante el embarazo, existen distintos factores que pueden influir en el desarrollo posterior de la flora intestinal del bebé, como el tiempo de gestación y la alimentación de la madre, entre otras cosas.

#3 ¿Y en el parto?

Al nacer, el bebé queda expuesto a los microrganismos que se encuentran presentes en el entorno. Y, según estudios sobre microbiota, el tipo de parto puede influir en la composición de su flora intestinal.

Los niños nacidos por cesárea presentan una menor diversidad y cantidad de bacterias que los nacidos por parto vaginal, por lo cual suelen presentar niveles inferiores de bifidobacterias. Estas últimas son bacterias “buenas” que ayudan a digerir los alimentos y a inhibir agentes patógenos.

En consecuencia, se cree que los bebés nacidos por cesárea tienen mayores riesgos de desarrollar algunas enfermedades en el futuro, como alergias y obesidad. Sin embargo, la cantidad y la diversidad de bacterias se equipara rápidamente.

En el caso de los niños que presentan bajo peso al nacer o que nacen prematuros, el retraso en el establecimiento de la microbiota intestinal también puede estar asociado al desarrollo de enfermedades a largo plazo.

#4 Los beneficios de la lactancia

La leche materna contiene una gran cantidad de bacterias, entre ellas lactobacilos y bifidobacterias.

Estos microorganismos también desempeñan una función importante. Se demostró que los niños que fueron alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros meses de vida presentan una mayor diversidad microbiana que resulta beneficiosa para el intestino del bebé, ya que ejerce un efecto protector contra una serie de enfermedades.

#5 La alimentación

Si bien dijimos que no era lo único, la introducción de alimentos sólidos también es importante en el desarrollo de la flora intestinal del niño. Normalmente, esto ocurre luego de los 6 meses de lactancia exclusiva.

Con el consumo de estos alimentos, la cantidad y la diversidad de bacterias presentes en el intestino se incrementan. Alrededor de los 3 años, la microbiota se estabiliza y se parece más a la de un adulto, pudiendo alterarse por un cambio en la alimentación, alguna enfermedad o el consumo de medicamentos.

#6 Una ayuda a su pancita

Aunque puedan influir, estas cuestiones no son determinantes de la salud del sistema digestivo del bebé.

Cuando la formación y la composición de la flora intestinal se retrasa o se altera por alguna razón, ya sea por el parto prematuro, la cesárea o la falta de lactancia, es posible tomar medidas al respecto. Ante la duda, te recomendamos que consultes con un especialista.

Muchos médicos respaldan las intervenciones alimentarias y la administración de prebióticos, probióticos y simbióticos, es decir, de suplementos que sirven para regular la composición de la microbiota.

Solo tenés que prestar atención y controlar que tu bebé tenga una pancita saludable. Aunque siempre es mejor prevenir que curar, no hay razón para alertarse.

Recordá ante cualquier duda consultar con tu médico.

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